Happyland (2013)

DIRECCIÓN

THOMAS BENTIN (DINAMARCA-CHILE)

Es un artista multidisciplinario, con una basta experiencia en el área performática y pedagógica, que se ha solidificado en el tiempo en su trabajo en universidades y academias de arte, y producciones artísticas alrededor del mundo. Su formación como performer ha hecho que incursione en variados estilos teatrales y escénicos, pasando por Danza Contemporánea, Gaga, Danzas Orientales, hasta Teatro Nturalista, entre otros. Este amplio abanico de conocimientos hace que su trabajo sea diverso y dinámico. Thomas divide en estos años su trabajo entre Latino América y Europa realizando creaciones, workshops e interpretando obras en los dos continentes. Ver en: www.thomasbentin.com/ 

SINOPSIS

Es una obra de danza contemporánea, co creada por Escénica en
Movimiento y dirigida por el coreógrafo danés Thomas Bentin. La pieza se define por su diversidad de imágenes, tiempos y ritmos narrativos, su dinamismo y potencial lúdico.
Los temas transversales son la complejidad de las relaciones humanas, la necesidad o dificultad de expresarnos a través de nuestro cuerpo e identidad, la empatía y los afectos.

FICHA ARTÍSTICA

Idea y Dirección: Thomas Bentin.
Asistencia de dirección: Cristóbal Santa María
Intérpretes: Maripaz Briones, David Dinamarca, Darwin Elso, María José Bretti, Bárbara Bañados
Iluminación: Mauricio Campos
Área de Mediación: Camila Contreras Benavides 
Comunicaciones: Paulina Barrenechea Vergara
Gestión y ventas: Andrea Garrido
Producción general: Escénica en Movimiento 
Duración: 60 minutos.

CONTACTO

Encargada área creación CCEM: Maripaz Briones / +56957587222
Correo: produccion@escenicanemovimiento.cl
Web: www.escenicaenmovimiento.cl

GALERÍA DE IMÁGENES

TESTIMONIOS

“El proceso de Happyland, en lo personal, parte desde lo cognitivo, de conducir al cuerpo a la apertura de sus sentidos, entrenamientos que buscaban el placer en el movimiento y desde esos lugares construir. Fue un proceso muy sanador, que se acercaba a la esencia de la danza: mover para ver qué dice el cuerpo, mover porque somos energía, bailar con nuestros sentidos. Liberar y arriesgar eran las premisas de trabajo durante los entrenamientos”.

Sandra Vargas - intérprete

“Para mi, es uno de los trabajos creativos que más he disfrutado. Estoy segura que esto se debe a la dirección y guía de Thomas Bentin. Él nos desafiaba, pero al mismo tiempo nos acompañaba en esa vertiginosa montaña rusa de emociones. El estreno y lo que vino después fue maravilloso. Con Happyland pudimos conectarnos con los y las espectadores más allá de la obra, más allá de la danza”.

Camila Contreras - intérprete

“Happyland fue una experiencia creativa super lúdica. Primero comenzabamos con entrenamiento en danza, trabajo de improvisaciones, individuales, grupales, dúos, tríos y ejercicios de composición. Luego cada uno tuvo que escribir un relato de nuestras vidas, temas importantes que quisieras compartir, escritura libre y proponer música del inconsciente colectivo que a uno le gustara y quisiera compartir con él. Luego él tomó toda esta información y con el material físico creado comenzó a crear las escenas y relaciones entre los cinco personajes que habitan la obra. Como tema central apareció la competencia, el individualismo, el ego, las frustraciones, anhelos y aciertos que vivimos como humanos, temas todos muy comunes e identificables con cualquier tipo de persona (...) Siento que Thomas vio el potencial en cada uno y fue lo que puso en escena. Happyland es un agrado, placer y liberación bailarla, un descargo de energía impactante, por el nivel cardio vascular que exige la obra, realmente entras en la ficción de la competencia y logras encarnar el personaje que debe interpretar cada uno”.

David Dinamarca - intérprete

“Hay dos cosas de HP que recuerdo porque fueron significativas para mi. La primera es la propuesta que surge desde lo circunstancial, casi decirlo, el destino. Esa tarde en la Fuente Alemana de Concepción, dos caminos se cruzaron. Bailarines que no teníamos un director para crear una obra, y un director que por primera vez quería hacer una obra de su total autoría, pero no tenía bailarines. Ambas partes concordaron en trabajar juntos. La segunda es la inesperada reacción de la gente cuando mostramos la obra por primera vez. Si bien tenía escenas basadas en situaciones un tanto ridículas, nunca pensamos que sería tan gracioso para aquellos que lo observaban. Eso marcó el camino de mi interpretación como bailarín, para desarrollar más aún la faceta histriónica que había descubierto”.

Darwin Mora - intérprete